jueves, 1 de septiembre de 2011

En el Camino aprendes…y aprendes…y aprendes...

Salvo contadas y peculiares excepciones, toda la gente que nos hemos encontrado después de hacer el Camino nos ha dicho:
A.      Los que lo han hecho ya, quieren repetir;
B.      Los que no lo han hecho quieren hacerlo.
Y es que el Camino, además de significar un reto personal y un acto de fe (para algunos) tiene algo de mágico, algo de misterioso y de espiritual.
Aún para mí, que no conseguí que me dieran la Compostela por declarar que no lo hice por motivos religiosos, el Camino tiene mucho de espiritual, primero porque constituye una oportunidad increíble para probarnos a nosotros mismos de lo que nuestra mente es capaz aún soportando las debilidades del cuerpo y segundo por la cantidad de lecciones que nos da el Camino en tan corto tiempo.
Una de esas lecciones consiste en aprender que la vida se disfruta mucho más cuando se va ligero de equipaje.
El segundo día de Camino hice un inventario mental de todo lo que llevaba en la mochila con el objetivo de empezar a desprenderme de algunas cosas para ir más ligera.  No conseguí desprenderme de nada porque lo que llevaba era lo mínimo indispensable pero conseguí reflexionar acerca de lo ligera que iría, no sólo en el Camino sino en la vida, si fuera capaz de desprenderme de ciertos objetos materiales y de ciertos hábitos que no hacen más que ocupar lugar en el espacio y en la mente.
En el caso de los objetos, el camino constituye una oportunidad invaluable para sentir la libertad y la alegría que da ir con lo junto: ¡Qué tranquilos y qué despreocupados íbamos sin nada susceptible de ser robado en las mochilas! ¡Con qué alegría nos preparábamos para salir cada día en 5 minutos porque sabíamos de antemano lo que nos íbamos a poner: llevábamos tan poca cosa que era fácil decidir!
La felicidad es un estado del alma y nada material puede darnos felicidad; parece un cliché pero es la más grande de todas las verdades.  Los peregrinos llevamos a la espalda lo mínimo indispensable y cada vez que tenemos el impulso de comprar algo, debemos pensar que sea lo que sea, deberemos cargar con ello por el resto del Camino…así que no compramos nada a menos que sea para reemplazar algo que vamos a tirar o a menos que nos sea indispensable.
Es una excelente lección para la vida, deberíamos hacernos la misma pregunta cada vez que vamos a adquirir algo, sobre todo para saber si ese algo nos va a obligar a cargar con él y por cuánto tiempo, por ejemplo cuando debemos cargar con una deuda, si nos es indispensable o si nos va a crear una nueva esclavitud.  Lo pensé hace pocos días cuando nos compramos una moto nueva, el vendedor nos dijo que debíamos hacernos con un parking porque nos íbamos a hartar de llorar “si un niñato venía y nos la rayaba”…no pude más que pensar que en lugar de vendernos la sensación de libertad y de alegría que nos da viajar en moto, nos estaba vendiendo una jaula, una cárcel de miedo y preocupación…y decidí que comprábamos la moto, pero libre de cargas y preocupaciones, una moto es lo que es, igual que un coche, un medio de transporte al que no se puede “humanizar” ni hacer portador de todos nuestros sueños de grandeza y riqueza, porque entonces sí que nos hartaremos de llorar si le pasa algo y entonces sí que seremos esclavos suyos.
Esa es una de las cosas que aprendí en el Camino, la otra, si cabe, más importante,  es que no podemos cargar con pensamientos negativos hacia nosotros mismos ni hacia los demás.  Treinta kilómetros al día son muchos kilómetros y los momentos en los que se hace el Camino en silencio dan para pensar muchas cosas; la sensación de cansancio y el dolor constante que te acompaña durante toda la jornada algunos días te ponen ante el dilema de elegir entre pensar en la inmensidad del espacio y en lo sublime del paisaje, en lo hermosa que es la vida que te permite andar y andar sin parar, kilómetro a kilómetro, en lo agradecida que estás por estos tus dos pies que a pesar de su aspecto delicado y frágil son capaces de llevarte desde León hasta el corazón de Galicia o por el contrario concentrarte en el dolor, en el cansancio, en la sed o en el calor.  Tú eliges, al igual que todos los días de tu vida, eliges pensar bien y positivamente sobre ti y los demás o concentrarte en las penas, los sinsabores, las envidias y las frustraciones que constituyen el equivalente al “dolor de pies” del Camino de Santiago trasladado al camino de la vida.


martes, 23 de agosto de 2011

Empieza el Camino: El “viaje” a Villafranca del Bierzo

 Entrada del albergue Viña Fermita
 Patio del albergue
 Villafranca del Bierzo
 Villafranca del Bierzo
 Villafranca del Bierzo
 Villafranca del Bierzo
 Villafranca del Bierzo
 Villafranca del Bierzo
Primera flecha amarilla en Villafranca del Bierzo


Vivimos en Sevilla por lo que el viaje a Villafranca del Bierzo es eso, un viaje en toda regla.  Pertrechados con nuestras flamantes mochilas, con los bastones asomando por los lados, nos montamos en el ave Sevilla – Madrid de las 18:45.  Juanma, mi compi de Camino –de todos los caminos- duerme, mientras yo leo “La increíble y triste historia de la Cándida Eréndira y su abuela desalmada”, al poco me intereso por la tontísima comedia que ponen en el Ave: “Sígueme el juego”, o algo así y me río a mandíbula batiente hasta llegar a Madrid.  Una vez en Madrid y tras coger un par de metros, nos encontramos en nuestro destino, el Hostal “Camino”, aunque parezca mentira, no lo elegimos por el nombre!
A la mañana siguiente cogemos el autobús de ALSA que va de Madrid a Villafranca del Bierzo; el viaje dura unas 5 horas y media, con lo que nos ponemos en Villafranca a las cuatro de la tarde.
Villafranca es uno de esos pueblos que nos alegramos de conocer, aunque sea de paso; tiene un par de iglesias de piedra preciosas, unas calles llenas de blasones sacadas de otra época y una plaza central muy animada y bonita.  Como ya hemos comido, nos acercamos a la pastelería de la placita y compramos un par de pasteles; uno de ellos, cuadrado y cubierto de miguitas resulta memorable, buenísimo!!  A la hora de la cena, cenamos también en un bar a un costado de la plaza, pedimos lacón con pimientos y empanadillas: ambos platos buenísimos y el personal de la cafetería especialmente atento y amable. La cafetería tiene sus mesas en la parte alta de la plaza, junto a la farmacia, aunque hace frío, por lo que apetece comer dentro.
El Albergue de esta noche se llama Viña Fermita, el dueño nos recibe con una sonrisa y nos muestra nuestras camas, que están en una habitación con más o menos 15 camas más. Entre cama y cama hay una barra para colgar toallas y ropa mojada y que además da una sensación de privacidad muy agradable.  Las sábanas y mantas están perfectamente limpias.  Los baños también están muy limpios y las duchas tienen hidromasaje, aunque ya que no he empezado a andar todavía, no lo utilizo.  Fuera hay un jardín precioso, lleno de flores y con un estanque con pececitos dorados y flores de loto; para completar el idílico paisaje, hace un tiempo estupendo y en el jardín hay sillas y mesas para sentarse, leer, relajarse y disfrutar de lo que queda de tarde. Nosotros nos llevamos un par de sillas al centro del jardín y esperamos la llegada de la noche hablando, leyendo y sonriendo, ya que de momento todo es perfecto…
Al acostarme recuerdo lo importantísimos que son los tapones cuando se duerme con más de una persona en la habitación: indispensables!!
A la mañana siguiente la gente empieza a levantarse alrededor de las 5 de la madrugada: demasiado temprano para nosotros que pensamos el Camino como una experiencia y no como una competencia.  Lamentablemente, el alberga cierra a las 8, como comenta su dueño cuando ya sólo quedamos Juanma, yo y cuatro o cinco alemanes tan alegres y tranquilos como nosotros en la habitación.  Ha llegado la hora de levantarse y empezar el Camino!!
Avisos para peregrinos:
Los billetes del autobús Madrid – Villafranca del Bierzo cuestan unos 28 € y pueden comprarse por adelantado en la página web de ALSA http://www.alsa.es/portal/site/Alsa
El viaje dura unas 5 horas

Datos de contacto del Albergue:
Albergue Viña Fermita
Dirección: C/ Calvo Sotelo, 2
Localidad: Villafranca del Bierzo
Teléfono de contacto: 987 54 24 90
Página web: www.vinafemita.com/

jueves, 4 de agosto de 2011

La Preparación Parte II: La mochila pesa demasiado



La mochila está preparada.  Lleva todo lo comentado en la entrada anterior además de una muda más de ropa para la tarde/noche, unos pantalones pescadores y una sudadero a juego...poca cosa...

Los principales problema: el necesser y la cámara de fotos.

El neceser lleva el gel+champú que al final no es el de Mercadona sino el de Carreffour, la crema solar, otra crema de día, pasta de dientes, cepillo y poco, muy poco más.  He vaciado el bote de gel hasta la mitad para que pese menos pero no he podido hacer más.

La cámara pesa kilo y medio, una barbaridad comparada con lo que pesan las demás cosas que llevo en la mochila, pero no quiero renunciar a ella, me encantan las fotos y muchas de las personas que quiero viven mis aventuras a través de las fotos que envío y publico; me hacía mucha ilusión tener una cámara "buena" y ahora que la tengo no quiero renunciar a ella por el peso.

Se supone que la mochila debe pesar un 10% del peso del peregrino; yo peso 60 kilos, la mochila pesa algo más de 6; no es demasiado pero cuando la he cogido me ha entrado el pánico escénico...y sigo con algo de miedillo, sobre todo porque sé que no puede prescindir de nada de lo que lleva.

Pero bueno, ¿qué es la vida sin retos? nada...na-da!  Ya os contaré!!

Ahora voy a decirme a mi misma algo que digo siempre a los míos cuando se encuentran ante algún reto: Animooooooo!!!!

Nota para peregrinos: si queréis saber cuánto pesa vuestra mochila antes de haberla armado, sabed que la mía, con todo lo que lleva (leer entrada anterior) pesa 6,2 kilos)

martes, 2 de agosto de 2011

La Preparación - Parte I: La mochila

Como la última vez que hice el Camino culpé exclusivamente al peso de la mochila del daño que me hice en las rodillas, esta vez iré más ligera de equipaje, mucho más ligera, si es posible.
Buscando en Internet encontré un listado fantástico al que he aumentado y corregido de acuerdo con mi experiencia e intuición hasta dejarlo así (mis comentarios aparecen en rojo sobre el listado original):

       ZAPATILLAS o BOTAS, nunca nuevas, que estén hechas al pie. Mi elección deja pues mucho que desear…me he comprado zapatillas nuevas! Horror!! Unas Merrel un número mayor, monísimas, comodísimas pero…nuevas!!...no he andado nada con ellas, espero que hasta el viernes me de tiempo a andar un poquillo porque de otro modo serán totalmente cien por cien “brand new”…ya os contaré…
       MOCHILA, muy cómoda, si es anatómica, mejor; la tendremos que llevar durante más de 200 horas (Es suficiente una capacidad de 40 litros).  Mi mochila es grande, un poquito pesada y no sé si anatómica…creo que no porque es de las más baratitas de Decathlon, pero le tengo cariño porque me acompañó en el “Primer Camino” y me resulta bastante cómoda.
       CALCETINES FINOS DE ALGODON SIN COSTURAS, mínimo 4 pares, pues debemos cambiarnos TODOS LOS DIAS y acaso cuando llegamos al refugio no tenemos ganas o agua para lavarlos. Hemos comprado dos pares de calcetines con refuerzos en punteras y talones en El Corte Inglés y otros dos pares con refuerzo en el talón en Decathlon. Yo me llevaré otros dos pares de calcetines de senderismo más normalillos, algo gastados pero muy apañados. En total, 6 pares de calcetines.
       CALCETINES GRUESOS, sólo en el caso de que llevemos botas, pues entonces se calzan los finos y gruesos a la vez. Lo dicho, 6 pares de calcetines, ni uno más, además, no llevamos botas.
       CHANCLETAS, que podremos utilizar cuando lleguemos al refugio con el calzado mojado, así como para ducharnos.  Me llevo unas de senderismo, con buenas suelas y soporte en el talón, no sólo para ducharme y llevarlas en el albergue sino también por si en el Camino me canso de los zapatos.
       VASELINA para los pies, que no nos falte. ESTO ES FUNDAMENTAL, DE LA VASELINA DEPENDE EL ÉXITO DEL CAMINO!
       CREMA SALTRATOS, por si no podemos lavarnos los pies. Ni hablar! TENEMOS que poder lavarnos los pies!!
       AGUJA DE COSER e HILO, para posibles ampollas. Tampoco, con untarse vaselina en los pies hay bastante. En el primer Camino no me salió ni una! Y si salen, para eso llevamos Compeed.
       CERILLAS, para esterilizar la aguja. Tampoco
       SACO DE DORMIR, imprescindible, y según la época del año en que realicemos el Camino - en invierno, por descontado -, tendría que ser de pluma. Uno muy pequeñito, creo que es el más liviano que tiene Decathlon, de color verde limón, como vamos en pleno verano, no hará falta más.
       ESTERILLA AISLANTE, también imprescindible para no dormir directamente sobre el suelo. Si se reserva albergues privados como haremos nosotros, no hace falta, sólo añade peso y en el primer Camino no la utilicé, así que no me la llevo.
       COMIDA, algunos frutos secos, pasas, higos, nueces y, según la época, chocolate, pero siempre para emergencias. Ya se verá por el Camino, de casa en principio, no nos llevamos nada…
       BOTELLA DE AGUA, si se tiene mucha obsesión con la sed; si no, no es necesario llevarla. De plástico, de medio litro, de usar y tirar, lo más liviana posible, para ir rellenando en el camino.
       BOTIQUIN ELEMENTAL, tijeras, gasa, esparadrapo, bálsamo BEBE, muy aconsejable para posibles escoceduras e irritaciones, principalmente de las nalgas y muslos, vendas, Ibuprofeno, levotiroxina (o cualquier medicación que se tenga que tomar), diclofenaco por si duelen mucho las rodillas, etc.. Nosotros hemos añadido: Paracetamol, vaselina (uno o dos tubos) y compeed para posibles ampollas, así nos quitamos de gasas, esparadrapos, tijeras, agujas, hilos, etc. Sólo vaselina y Compeed!!
       UTILES DE ASEO, cepillo y pasta de dientes, jabón de tocador y de lavar la ropa, crema para el sol, pinzas o imperdibles para colgar la ropa a secar en la propia mochila mientras vamos andando, papel higiénico, kleenex, toalla pequeña, navaja, linterna, peine. Llevamos gel y shampoo en uno, del de Mercadona que es muy bueno, pensamos lavar la ropa también con él; la toalla, la de microfibra de Decathlon, pequeñísima y ligerísima, crema de día con filtro y poco más.
       FLECTOMIN, o similar, compuesto de sales minerales por el que podremos reponer las perdidas con el sudor. De esto tampoco llevamos…con el agua y los refrescos que tomemos por el Camino tendremos. Cabe decir que en el primer Camino, en el que hice casi el mismo recorrido, no me encontré nunca sin agua y sin la posibilidad de comprarla, rellenar la botella en una fuente o tomar algún sustituto, así que no hace falta tomar medidas adicionales…creo.
       PANTALON LARGO, que se pueda quitar y poner sin descalzarse. La mejor elección es el que se queda en pantalón corto abriendo una cremallera.
       PANTALON CORTO, especialmente en verano. Uno solo, ya que el largo se queda en corto abriendo una cremallera.
       PANTALON DE DEPORTE, o calzoncillo, dos. Simplemente ropa interior, yo llevo 5 mudas.
       NIKI o CAMISETA DE MANGA CORTA, dos. Cinco
       NIKI o CAMISETA DE MANGA LARGA, que puede sustituirse por chaqueta o chandal. Una, si sobra espacio, pensaré en llevarme además un forro polar…
       CAPA PARA LA LLUVIA, que cubra la mochila si es preciso y a poder ser de color llamativo, para que se nos vea cuando circulemos por la carretera en los tramos en que coinciden Camino y carretera. De los chinos.
       CHUBASQUERO y PANTALON DE CHUBASQUERO. La capa es más práctica porque cubre la mochila
       BORDON, o vara de caminante, para ayudarnos a andar y ahuyentar a los perros. El primer Camino probó que los bastones son fundamentales, para aliviar el peso que recae casi exclusivamente sobre las rodillas. Hemos comprado dos para cada uno, de los más baratos de Decathlon (son celestes)
       VIEIRA o CONCHA DE PEREGRINO, para que se nos identifique como tales. Hombre...yo creo que con la mochila a cuestas basta para identificarse...
       SOMBRERO, para el sol, preferible de paja y ala ancha. Ni paja ni ala ancha, un gorrito negro monísimo J
       MAQUINA DE FOTOS, si somos aficionados a la fotografía y queremos tener un recuerdo. Aquí vienen los problemas: nos acaban de regalar una réflex, que cuando sepamos utilizar hará unas fotos preciosas, sin embargo, es una Reflex, pesa lo que una réflex y ocupa lo que una réflex…todavía no tenemos claro que vamos a hacer, porque podríamos llevar nuestra maltrecha Casio a la que hay que sostener de una determinada manera para que no se escacharre mientras hacemos la foto…
       CUADERNO, BOLIGRAFO, D.N.I., CARTILLA SEGURO ENFERMEDAD, TARJETA DE CREDITO, DINERO EN EFECTIVO, GUIA DEL CAMINO, CREDENCIAL DEL PEREGRINO, LISTA DE ALBERGUES, y, de ser muy sensible a los "ronquidos", podrías llevar unos tapones para los oídos. Los tapones son fundamentales…
Además de todo esto, me llevo el bikini por si hay por ahí algún riachuelo y además porque la semana siguiente nos quedaremos por el norte en las preciosas playas gallegas. Yo me llevo también un libro, todavía no he decidido cuál.
 Aunque parezca mentira, esta entrada no ha sido patrocinada por Decathlon ni por Compeed… J

A la segunda va la vencida!

Hace ya un par de años -tal vez tres o cuatro- emprendí el Camino sin saber bien a qué me enfrentaba. Ni en mis mejores sueños hubiera imaginado paisajes tan hermosos que de tan bonitos, verdes e idílicos hasta me recordaran mi tierra y ni en mis peores pesadillas de deportista experimentada en lesiones y dolores óseos y musculares, hubiera imaginado el estado en que iban a terminar mis rodillas.

Se trata entonces de un camino de contrastes, donde la belleza de la exuberante naturaleza, el gozo de la soledad, la alegría de cumplir etapas y acercarse a la meta y la satisfacción del deber cumplido, se entremezclan con el cansancio y el dolor hasta convertirse en un solo sentimiento, un sentimiento ad hoc que acompaña a todo Peregrino.

La primera vez hice el Camino sin saber nada de él y regresé encantada y dolorida. Esta vez quiero volver solamente encantada.