Se trata entonces de un camino de contrastes, donde la belleza de la exuberante naturaleza, el gozo de la soledad, la alegría de cumplir etapas y acercarse a la meta y la satisfacción del deber cumplido, se entremezclan con el cansancio y el dolor hasta convertirse en un solo sentimiento, un sentimiento ad hoc que acompaña a todo Peregrino.
La primera vez hice el Camino sin saber nada de él y regresé encantada y dolorida. Esta vez quiero volver solamente encantada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario